DISCURSO POR ELCXCIV ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE AYACUCHO Y DÍA DEL EJÉRCITO DEL PERÚ

Por: coronel E. P. Angel Arturo Castro Flores

Señor coronel E.P, presidente del Consejo Directivo de la Asociación de Oficiales de las FF.AA y PNP.

Señor comandante PNP, presidente del Consejo de Vigilancia.

Señores Oficiales Generales de las FF. AA, Señor Almirante, Señor general PNP, representantes de los señores Comandantes Generales de la MGP, FAP, EP y PNP.

Señores representantes de las organizaciones patrióticas.

Señores Oficiales past presidentes de ADOFAIP.

Señores oficiales de las FF.AA y PNP presentes en esta ceremonia.

Señoras y señores asociados.

Damas y Caballeros:

Es un honor para quien les habla haber sido designado para disertar en una fecha tan importante en el calendario cívico-patriótico de nuestra patria, que nos convoca esta mañana. Esta fecha gloriosa que hoy recordamos es un legado virtuoso de nuestros antepasados, que sacrificaron su vida, para legarnos una patria libre.

En el escenario mundial, hemos avanzado dos décadas del siglo XXI y este se abre ante nosotros con un reto enorme. El avance tecnológico en todos los campos de la actividad humana ha superado toda expectativa, y todo cálculo especialmente en medicina, ciencia espacial y la información.

La industria cultural busca aumentar el consumo, modificar hábitos sociales para transformar la sociedad, mediante el empleo de radio tv, cine, danza, teatro, para imponernos patrones de conducta nuevos. Las grandes migraciones mundiales, Honduras, Venezuela y no sabemos qué viene en el futuro.

Nuevo armamento se presenta en ferias internacionales dotados de lo último en tecnología, solo de acceso para ejércitos de las grandes potencias mundiales.

La globalización económica ha cambiado el planeta y esta ha modificado la finalidad de los ejércitos en cada Estado, nuevas responsabilidades, nuevos roles, cumplen los ejércitos en este siglo. La ayuda humanitaria y protección de desplazados en la República Centroafricana, donde hay 205 miembros de nuestras FF. AA en labores de Ingeniería.

En este siglo la información está creciendo de manera muy rápida observamos un ritmo de cambio muy dinámico y poderoso: computadoras, internet, la inteligencia artificial, robots, drones, cables de fibra óptica, satélites para expandir el acceso a internet en el planeta, sondas que viajen por el espacio hacia Marte y Saturno, nuevos lanzamientos al espacio de naves que llevarán al ser humano a otros confines.

Es impredecible lo que traerá en el futuro la información tecnológica y cambiará la interrelación entre estados y los valores del poder. El acceso a la información se ha convertido en un poder. Hoy existen nuevas vías de comunicación alternativas, por la gran disponibilidad de información, lo que socava la habilidad para controlarla y atenta contra la seguridad.

En este escenario en que se mueve el planeta, nuevos escenarios bélicos en Europa, África y Asia. Nuevas estrategias y tácticas adaptadas a las nuevas características de las armas modernas prevalecen en ejércitos de potencias mundiales extranjeras.

En este escenario complejo se desarrolla nuestra patria y sus instituciones de las Fuerzas Armadas y PNP como parte del Estado peruano, están acorde con el avance tecnológico. No pueden perder el tren de la historia, de la competitividad, es imprescindible un mayor apoyo.

El general de división Edgardo Mercado Jarrin, tuvo una visión enorme del futuro de nuestro país, alimentado por su conocimiento de geopolítica, la influencia de las armas modernas en futuras guerras y en cómo se desarrollarán las nuevas relaciones entre estados basados en la economía, lo que plasmó en dos de sus obras importantes publicadas el siglo pasado.

Desde este siglo XXI, hagamos un flash back, un retroceso en el tiempo, ubiquémonos en primer cuarto del siglo XIX. Unidos, en comunión de pensamientos, recordemos los sucesos de la campaña libertadora de San Martín y Bolívar en nuestra patria.

Han transcurrido ciento noventaicuatro años de la batalla de Ayacucho. Culminación del sueño libertario de América, su luz de Libertad irradia por siempre para América y el mundo. Un sueño hecho realidad en medio del fragor del combate, del choque de sables, lanzas, fusiles y cañones en los campos de Junín y Ayacucho, que se inició allende los Andes en las campañas del Norte y del Sur, liderados por Simón Bolívar y José de San Martín.

La campaña libertadora en nuestra patria fue una lucha titánica de larga data, que atravesó etapas de nuestra historia y que se fue gestando una vez conocida las verdaderas intenciones de los conquistadores. Las causas: la injusticia, los abusos, espoliaciones, explotación de los metales oro, plata, mercurio, llevados a Europa en casi trescientos años de ocupación.

Las batallas decisivas para la Libertad e Independencia de nuestra patria, sin lugar a duda fueron Junín y Ayacucho. La primera en agosto y la segunda en diciembre de 1824, y se consolidó cuarentaidos años después en el combate del 2 de mayo de 1866, en la célebre victoria alcanzada por nuestro pueblo y sus fuerzas armadas frente a la poderosa flota española en el Callao.

La libertad obtenida por el sacrificio de quienes combatieron con patriotismo, sacrificando su propia vida, no se realizó de la noche a la mañana, ni fue un momento de inspiración, ni un rapto de iniciativa. Fue el resultado de años de maduración, preparación, experiencia y de luchas muy desventajosas.

Meses previos a la batalla decisiva en diciembre de 1824, el 6 de agosto de ese año, sables y lanzas en ristre chocaron brutalmente en la Pampa de Junín, los cuerpos despedazados, ensangrentados y atravesados de ambos contendientes quedaron regados en los suelos del campo de batalla.

Las arengas, los ayes de dolor se elevaron al cielo. Jinetes de ambos bandos luchando violentamente a más de cuatro mil metros de altura. Canterac en persona mandaba la caballería de los Húsares de Fernando VII y Dragones de la Unión y del Perú. La inicial victoria realista se transformó en derrota y victoria patriota, gracias al coraje del “Regimiento Húsares del Perú” al mando de Isidoro Suarez y la destacada acción del sargento Mayor Andrés Razuri.

El general Canterac derrotado en Junín, escapaba, fugaba en dirección a Jauja y luego cruzó el puente Izcuchaca, la dinamitó para impedir la persecución patriota, llegó al río Apurímac, atravesó los puentes y los dinamitó, aquí recibe refuerzos y finalmente llega a Ayacucho. Canterac estaba desesperado, no podía cumplir su misión, a su paso abandonaba armamento, munición, desertores fusilados y heridos a su suerte.

Las fuerzas patriotas, marchaban perfectamente organizadas en escalones siguiendo las huellas de los españoles, a su paso recogían el parque militar que los ibéricos habían dejado abandonado. En Jauja se reorganizó el ejército, Miller se hizo cargo de la caballería, en esta ciudad esperaban los batallones Zulia y Guía, al mando del coronel Francisco de Paula Otero jefe de las guerrillas.

Simón Bolívar llega a la provincia de Aymares-Apurimac y decide entregar el mando al general Antonio José de Sucre, las fuerzas patriotas sumaban aproximadamente 6,000 hombres. Se estimaba que La Serna podría reunir 15, 000 hombres, lo real era que el general Olañeta tenía a su mando 4,000 soldados y estaba en contra de La Serna a quien consideraba un usurpador.

La Pampa de Quinua, terreno de suave pendiente desde el cerro Condorcunca hasta el borde de la propia Pampa, rodeada de varias quebradas. Amanecer del 9 de diciembre, el sol se abre paso sobre la montaña, bajo el cielo azul huantino.

Los patriotas escuchan atentamente la voz metálica del general Antonio José de Sucre, este con la emoción en el rostro, de cara a sus adversarios, eleva la voz y exclama su arenga, millones de veces repetida hasta hoy: ¡Soldados! ¡De los esfuerzos de hoy pende la suerte de la América del Sur! ¡Otro día de gloria va a coronar vuestra admirable constancia!

En medio del fragor del combate, de la embestida española a la división La Mar. El general José María Córdova desmonta de su cabalgadura, coloca su sombrero de dos picos en la punta de su espada para que lo vean, y lanza su arenga de combate que ha permanecido inamovible, inalterable, desde entonces en el imaginario patriótico: ¡Soldados! ¡Armas a discreción! ¡Paso de vencedores!

Nuestras fuerzas lucharon tenazmente, convencidas que la Libertad e Independencia tenían un precio muy alto y que este sería fruto de una victoria en el campo del honor. Las fuerzas patriotas conformadas por hombres de extraordinaria temple, valentía y tesón inigualable: Sucre, Córdova, Lara, La Mar y Miller. Enfrentaron a hombres experimentados en mil luchas en Europa que comandaban el ejército realista: La Serna, Valdéz, Monet, Villalobos y Canterac. Y las fuerzas patriotas vencieron inobjetablemente.

El parte oficial habla de 1800 cadáveres y 700 heridos resultado final. Los directores de la guerra firmaron en la Pampa de la Quinua la famosa Capitulación de Ayacucho.

El Día del Ejército del Perú fue instaurado durante el gobierno del presidente Augusto B. Leguía el 18 de setiembre de 1928 mediante Resolución Suprema. Recordemos que, como Institución regular, el Ejército fue creado por Decreto del Generalísimo José de San Martín expedido el 18 de agosto de 1821.

De esta manera se reconocía a nuestra institución cuya existencia se remontaba hasta las primeras organizaciones humanas que poblaron nuestro territorio. Constituyendo el germen de lo que después de largos siglos se convertirían en lo que hoy es el ejército. Sin embargo, el formulismo de su creación oficial no deja de reconocer que nuestra institución estableció sus bases en la tradición guerrera desde la etapa preinca.

Allí está el Templo de Sechín, el concurso de las culturas Nazca, Moche, Chavín, Wari y Tiahuanaco. Durante el Tahuantinsuyo se consolida el desarrollo de la cultura Inca o quechua; el enfrentamiento de dos hermanos por el trono real, que coincidió con la llegada de los castellanos y el choque final entre dos culturas. Tan solo en 95 años y gracias al genio político y militar, los gobernantes de estas tierras extendieron sus fronteras a nuevas regiones.

Pachacútec fue el gran organizador del Tahuantinsuyo y logró su consolidación geográfica y cultural, abarcando territorios de las actuales repúblicas de Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile. Túpac Inca Yupanqui, sucesor de su padre Pachacútec, fue explorador y viajero, según recientes investigaciones se ha confirmado, que exploró la Antártida y descubrió la Oceanía.

Entre 1825 y 1866 se consolidó nuestra República. El hecho más glorioso fue el combate del 2 de Mayo en el Callao. Expresión sublime de unidad del pueblo peruano con sus fuerzas armadas, en defensa de nuestra Soberanía e Independencia.

También vivimos una etapa negra, la Guerra del Pacífico 1879-1883. La improvisación de los gobiernos, la falta de conciencia nacional, la revancha entre peruanos, la corrupción, el despilfarro de los dineros del Estado y falta de previsión, jugó a favor del enemigo. El Perú adolecía de estadistas como ahora, líderes con visión estratégica. El Perú sucumbió ante un enemigo, que se preparó con muchos años de anticipación y que recibió apoyo de Inglaterra.

En el siglo XX, nuestra institución participó en la campaña militar contra Colombia en 1933, contra Ecuador en 1941. Hechos valerosos enmarcados en la defensa de nuestra Soberanía e Integridad territorial. Luego vendrían las operaciones militares de la Cordillera del Cóndor en 1981, que ratificó la validez del Protocolo de Río de Janeiro, y el Alto Cenepa en 1995.

El Ejército y aquí están los veteranos que participamos en el proceso de Pacificación Nacional. La Estrategia Contrasubversiva gubernamental, priorizó la obtención de la adhesión de la población y se unificó las labores de inteligencia. En base a un trabajo coordinado con los otros institutos de las FFAA, la PNP y los Comités de Autodefensa, se logró la derrota de las organizaciones subversivas SL-MRTA, que hoy nuevamente vienen tiñendo con sangre de policías y soldados valerosos el VRAEM.

¡Ayacucho!

Es la luz de libertad que trasciende siglos iluminando el camino de desarrollo de nuestra patria.

Es una página de importancia vital y significativa en el libro de su historia institucional.

Ayacucho fue el bautizo de fuego que recibieron las primeras fuerzas nacionales organizadas, frente a las fuerzas enemigas de la Libertad.

Ayacucho, es la herencia guerrera que hoy luce con orgullo nuestra Institución en pleno S. XXI.

¡Señores!

Acorde con el nuevo siglo, nuestra institución tiene nuevos retos, como lo expresa su Visión: “Ejército disuasivo, reconocido, respetado e integrado a la sociedad”. Proyección Internacional. Apoyo al Desarrollo Nacional. Reforma Administrativa con Tecnología y Modernización de Sistemas.

Participación en ayuda a la población, afectada por calamidades naturales, como es el caso del fenómeno el Niño del año 2017, que causó graves inundaciones en gran parte de nuestro territorio.

Para los veteranos aún queda pendiente, que el Tribunal Constitucional (TC) tome la decisión sabia, justa y correcta, sobre la constitucionalidad de la Ley 30683 que modificó el Decreto Legislativo N° 1133. El TC es el órgano supremo de interpretación y control de la constitucionalidad. Es autónomo e independiente, no depende de ningún órgano constitucional. Se encuentra sometido sólo a la Constitución y a su Ley Orgánica – Ley Nº 28301.

Y de esta manera reconocer el trabajo esforzado y sacrificado de sus veteranos, por haber entregado toda una vida de sacrificios, enfrentando principalmente a la amenaza terrorista, sin embargo, fuerzas oscuras quieren, desean que seamos siendo los grandes marginados, los olvidados, los rechazados.

No seremos más, menesterosos en esta tierra de promisión que es pasto de los tiburones de la corrupción, que hoy campea en nuestra sociedad, como es el caso Lavajato que implica la participación de exmandatarios, club de la construcción, bufetes de abogados, periodistas y medios de prensa. La justicia determinará la responsabilidad.

Cuando nos tocó cumplir con nuestra responsabilidad, nuestra misión constitucional, vaya que lo hicimos con toda la fuerza que da el convencimiento de luchar por nuestros valores morales y cristianos, por la seguridad de nuestra nación e integridad de nuestra patria. No escatimamos ningún esfuerzo supremo.

Sí, nos fajamos y por eso nos preguntamos, porqué tanta mezquindad, hasta cuándo esperaremos que la justicia realmente se imponga y se reconozca el sacrificado valor de nuestro trabajo.

Nuestro homenaje a todos los integrantes del Ejército, sus familiares, sus viudas y discapacitados, que se encuentran en las diferentes regiones de nuestro país. Este 9 de diciembre como en otras oportunidades de la vida de nuestra patria, las FF. AA y PNP, especialmente nuestro Ejército cumplió su finalidad constitucional en su misión, desplegados en todos los confines del país, para dar seguridad al proceso de Referéndum.

Un Feliz Día para todos los integrantes del Ejército, especialmente para aquellos que combaten en el VRAEM, en nombre y defensa de nuestra querida patria.

¡Viva el Ejército!

¡Viva el Perú!