¡Peruano para recordar y jamás olvidar!

Enero inicio del año, mes de grandes acontecimientos en la historia de nuestra patria. Mes que nos trae del pasado una serie de hechos, violentos, luctuosos y que representan una espina clavada en el corazón de cada peruano. Hechos que deberían tener presente, los que hoy tienen la responsabilidad de conducir los destinos del país y evitar, que con sus acciones u omisiones se vuelvan a repetir.

Este mes hoy y hasta siempre, será un mes de triste recordación para todos los nacidos en esta bendita tierra, especialmente para quienes amamos a nuestra patria y no deseamos, ni queremos, que se vuelvan a repetir episodios que afectaron la moral, dignidad y honor nacional.

Como todos los años en esta época, se nota una gran falta de civismo en nuestra población. Las ceremonias organizadas se han circunscrito a las instituciones armadas, ceremonias frías, por cumplir, carentes de genuino sentimiento patriótico. Dominadas por una indiferencia de las autoridades políticas y de la prensa en general, que tratan de evitar tocar este tema.

No podemos evitar hacer mención a los responsables de esa situación, protagonistas por acción u omisión de decisiones, que afectaron la integridad de nuestra patria y que nos recuerdan la improvisación, desconfianza y ambición política. José Balta y Manuel Pardo, ambos uno improvisación y el otro desarme.

La fuga de Mariano I. Prado, el golpe de Nicolás de Piérola contra el general La Puerta, el apresamiento de Francisco García Calderón, presidente provisorio y conducido a Chile, la traición de Miguel Iglesias, elegido por los chilenos como la contraparte de un tratado lesivo para el país, que se firmó bajo amenaza de las bayonetas chilenas.

El 13 de enero de 1881, se desarrolló la batalla de Chorrillos, luego de la defensa de este importante balneario, las naves chilenas bombardearon y sus tropas sometieron a esta villa a una demostración de lo más bajo y ruin, que puede realizar el ser humano, tropas invasoras, violaron mujeres, asaltaron, se embriagaron y se mataron entre ellos en disputas y luego la incendiaron.

El 15 de enero fue la batalla de San Juan y Miraflores que terminó incendiada hasta los escombros, igual que Barranco. Piérola ordenó que once batallones de la reserva no intervinieran en la defensa de Lima, luego huyó a Canta dejando abandonada la ciudad a merced de las tropas ambiciosas  chilenas.

Como corolario de la gran improvisación, descuido, falta de previsión, celos políticos de caudillos, el 17 de enero de 1881, las tropas chilenas ingresaron a la envidiada y bella capital de Perú, donde impusieron silencio absoluto para la prensa, detención domiciliaria para muchos peruanos, y con ello culminaban ese gran plan que se inició con la invasión de Antofagasta el 14 de febrero de 1879.

El 18 de enero de 1881 la población tuvo que celebrar un penoso y triste aniversario de la fundación de Lima ocupada por fuerzas chilenas, como lo sostuvo en su proclama el general Manuel Baquedano, en la que elogiaba el esfuerzo de sus tropas y la victoria conseguida.

El 20 de enero, como para demostrarnos que los chilenos nada dejaron a la improvisación y azar, fundaron el primer periódico de ocupación denominado La Actualidad, que se imprimió en la imprenta del diario El Peruano, imprenta que después por orden de Aníbal Pinto, presidente de Chile, sería trasladada a Santiago porque necesitaban en su país.

 

 

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